Portar un traje de charro no es para cualquiera. SÃmbolo del criollismo mexicano, el atuendo requiere aplomo, galanura y actitud. Vestir de charro es arroparse con la identidad de un pueblo noble y apasionado, que lo mismo canta su alegrÃa que su dolor.
A esa esencia corresponde la de Alejandro Fernández, artista de pura cepa y moderno representante de una legión de charros cantores, auténticos embajadores de la identidad mexicana, en la que han destacado figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier SolÃs y Vicente Fernández.
A lo largo de una carrera ilustre, con un sello decididamente charro, romántico y enamorado, Alejandro es un auténtico embajador de su patria. No podrÃa ser de otra manera: el hombre lleva a México en la sangre.
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